¡Proletarios de todos los países, Uníos!

A MARCHAR EL 6 DE MARZO

PORQUE ES JUSTO REBELERSE PARA CONQUISTAR UNA COLOMBIA CON DEMOCRACIA, IGUALDAD Y SOBERANIA

Apoyamos la marcha del seis de marzo contra los crímenes de Estado y el paramilitarismo porque consideramos que no debe quedar impune la más grande masacre contra el pueblo colombiano en los últimos 50 años, la cual ha sido planeada y dirigida por los grandes empresarios nacionales y extranjeros, la cúpula militar, la jerarquía eclesiástica y numerosos políticos de las clases dominantes, desde sus clubes y ministerios.

Todo este torbellino de muerte, saqueo y violencia estatal y paraestatal ha tenido como objetivo mantener los privilegios de un puñado de familias que controlan la propiedad y el poder, además de colocar al país en función de los intereses del gran capital y de las potencias imperialistas, que sienten amenazados sus intereses por la lucha de los campesinos por tierra, de los obreros y trabajadores por sus derechos económicos y políticos y en especial por el proyecto democrático y revolucionario, liderado por la izquierda colombiana,  que aspira a un nuevo país.

Construir una nación donde se respete las libertades democráticas y prevalezca la igualdad y la justicia social ha sido a los ojos de las clases dominantes el gran delito del pueblo y de sus organizaciones democráticas y revolucionarias. Para las clases dominantes, el pueblo colombiano ha sido y debe seguir siendo mano de obra barata, agradecida con el patrón y conformista. Como lo ha expresado cínicamente el actual ministro de agricultura al referirse a la política agraria para los desplazados: los dueños de la  tierra deben ser los inversionistas que la puedan hacer productiva y generar empleo; los campesinos y desplazados no pueden aspirar a la propiedad de la tierra, ellos están solo para ser trabajadores de los empresarios.

Entre 1920 y hasta principios de la década de 1990, el pueblo colombiano conquistó  derechos laborales, de asociación, expresión, participación en el Estado, distribución de la tierra, legalización de las colonizaciones e invasiones, derecho a la salud, vivienda, educación, el derecho la rebelión; todo ello en medio de la feroz arremetida del Estado, los terratenientes y la gran burguesía que no tuvo escrúpulos para eliminar físicamente y perseguir a lideres comunitarios, sindicalistas, activistas universitarios, campesinos, indígenas, afrodescendientes y políticos de centro e izquierda. En lo últimos 17 años  las principales conquistas fueron arrebatadas y suprimidas a través de la implementación de las políticas neoliberales y la acción paramilitar..

La tierra de los campesinos, indígenas y afrodescendientes fue arrebatada a sangre y fuego y transformada en megaproyectos y grandes latifundios para la explotación de los codiciados recursos naturales, plantaciones de agrocombustibles y ganadería con la mano de obra barata de campesinos expropiados.  Los sindicatos fueron reducidos gracias a las reformas laborales aplicadas desde los 90 y a la eliminación física de sus dirigentes llevada a cabo por sicarios y paramilitares contratados y pagados por los grandes empresarios nacionales y extranjeros.

La educación, la salud y las empresas estatales han venido siendo privatizadas dejando a su paso estudiantes, profesionales y trabajadores muertos, desplazados y asilados.  En algunas regiones en las que las alternativas populares accedieron al poder local, las clases dominantes hicieron una retoma violenta, desconociendo los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, cerrando el paso a los cambios y a quienes los representaban.

Hoy de manera más pública se evidencia que los políticos, a nivel regional y nacional, crearon ejércitos privados de ultraderecha, para retomar el poder, pasando de la esfera local a la nacional hasta colocar su propio presidente y gobierno fascistas.  

Los fascistas aspiran refundar el país, silenciando toda crítica y señalando a toda disidencia como terrorista y justificando su persecución y arrasamiento. Como comunistas reiteramos que el pueblo colombiano no comete ningún delito cuando lucha por defender sus derechos y aspira a una sociedad mejor. Los verdaderos delincuentes y criminales son todos aquellos que han utilizado el poder del Estado y el paramilitarismo para proteger su riqueza e impedir que nazca una sociedad con justicia social y democracia.

MARCHEMOS

PARA DENUNCIAR LOS CRIMENES CONTRA EL PUEBLO
PARA RECORDAR QUE NUESTRO DERECHO A REBELARNOS ES JUSTO,
PARA NO OLVIDAR  A  LOS QUE OFRENDARON SU VIDA POR UN CAMBIO EN LA SOCIEDAD COLOMBIANA..

Partido Comunista de Colombia – Maoísta, PCC-M

Marzo 6 de 2008